![]() |
![]() |
|||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||
|
|
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA, JOSÉ MARÍA AZNAR, EN EL CONGRESO DEL PPE 5 de febrero de 2004, Bruselas Queridos colegas, queridos amigos y compañeros del Partido Popular Europeo: Me alegro de estar hoy con todos vosotros. Como sabeis, este Congreso del Partido Popular Europeo será el último al que asista como Presidente del Gobierno de España. Por ello, me gustaría exponeros brevemente, algunas consideraciones sobre el futuro de nuestra Unión. Sobre los retos y desafíos más importantes que tenemos que abordar. Queridos amigos: Creo firmemente que la Unión Europea del futuro debe basarse en 4 pilares fundamentales: primero, unas instituciones eficaces que le permitan funcionar con agilidad, segundo, unos Estados Nacionales sólidos, tercero, un proceso de reformas que permita el crecimiento económico de nuestros países, y cuarto, un vínculo atlántico fuerte y positivo. Pero para que este sistema pueda funcionar correctamente, es esencial que estos pilares se acompañen de credibilidad y estabilidad. Europa necesita fortalecer su credibilidad. Su confianza y credibilidad tanto política como económica. Y ésto sólo se logra cumpliendo las normas que nos hemos dado, ya sean acuerdos institucionales, económicos o presupuestarios. En este sentido, considero esencial que reflexionemos sobre los últimos acontecimientos. Y que aprendamos de ellos para el futuro de nuestra Unión ampliada. La nueva Unión Europea de 25 Estados Miembros, o más en un futuro no muy lejano, tiene que ser un éxito. Todos lo deseamos. Y ese éxito dependerá de ser capaces de asegurar la cohesión dentro de la pluralidad y la diversidad de opiniones. Todos debemos participar en la construcción de esta Europa del Siglo XXI. Desde el respeto, desde la confianza y la integración, dejando de lado la idea de cualquier imposición. Como dijo recientemente nuestro amigo Helmut Kohl, En la Unión Europea ampliada habrá que cuidar mucho más la cultura del compromiso. Esto refuerza la confianza. Es bueno y necesario que los Estados miembros sigan aportando propuestas para impulsar avances en la Unión, pero siempre dentro del respeto hacia los demás Estados miembros, como ha venido siendo tradición y política seguida en la construcción europea. Esto ha sido la base de nuestro éxito, y no deberíamos olvidarlo. España apuesta por un proyecto europeo inclusivo e integrador. Sin imposiciones de modelos particulares ni de esquemas exclusivos, que generan divisiones en vez de fomentar la confianza y la integración. En el marco de la Conferencia Intergubernamental, considero que el sistema de mayoría cualificada propuesto en el Proyecto de Tratado, desde el punto de vista del funcionamiento institucional, no es el adecuado para el futuro de la Union. No corresponde a su tradición; ni tampoco creo que se ajuste a sus necesidades. Antes al contrario, creo que puede crear disfunciones graves en la Unión. Europa necesita un sistema en el que los intereses de los distintos Estados puedan ser defendidos y tenidos en cuenta. Y creo que esto no está asegurado con el sistema propuesto. Por ello deseamos avanzar en las negociaciones en curso de la Conferencia Intergubernamental. Trabajamos con un espíritu constructivo para concluir cuanto antes un texto de Tratado Constitucional que sea asumible por todos, útil para todos, eficaz para todos, y en el cual todos los Estados miembros nos sintamos cómodos. Queridos amigos: España quiere una Europa eficaz, transparente y que dé respuesta a los problemas de los ciudadanos. Una Europa que respete los acuerdos, que respete los compromisos adquiridos, que mantenga los equilibrios institucionales. Una Europa que refuerce la política exterior y de defensa de la Unión, y que profundice en el espacio de libertad, seguridad y justicia. No queremos una Europa que esté cerrada sobre sí misma, sino abierta al mundo. Con capacidad y con voluntad de competir con éxito en el marco de una economía globalizada. Que cumpla y respete sus Pactos. Que sea motor de crecimiento económico. Desde hace tiempo vengo refiriéndome a la necesidad de reflexionar sobre las razones por las que, desde 1985, la economía europea ha crecido, casi sistemáticamente, menos que la economía norteamericana. Y de esa reflexión deberíamos extraer conclusiones y nuevas políticas. La economía europea necesita crecer más, crear más empleo y hacerlo de forma sostenible. La receta no está en la modificación de las reglas básicas de nuestra política monetaria y de las políticas fiscales, basadas en el principio básico de la estabilidad económica. La receta no puede estar en la supresión o la voladura del Pacto de Estabilidad. Lo que Europa necesita es poner efectivamente en marcha las reformas estructurales que nuestras economías precisan. Entre ellas las referentes a nuestros mercados de trabajo. Sólo de esta forma, con estabilidad y reformas, podremos alcanzar los objetivos de crecimiento sostenido y pleno empleo que nos hemos impuesto. Debemos lograr los objetivos que nos fijamos en la Agenda de Lisboa. Esto es, hacer de la Unión Europea la zona económica más competitiva del mundo y con pleno empleo en el año 2010. Eso implica impulsar la investigación y el desarrollo; acelerar la libre circulación de personas, servicios y capitales, favorecer la competencia en nuestros sectores económicos básicos. Queridos amigos: Creo que una Unión Europea fuerte, y con gran presencia en el mundo, es perfectiblemente compatible con un fuerte vínculo atlántico. El vínculo atlántico fue vital en el origen y desarrollo de la Unión. Es vital como elemento central en el presente de la Unión Europea, y debe seguir siéndolo en su futuro. Nuestro vínculo atlántico es ante todo una unión de valores comunes. Valores como la libertad, la democracia, el respeto del Estado de derecho y de los derechos individuales. Y como hemos podido comprobar a lo largo del Siglo XX, aquellos países donde más se ha avanzado en las libertades, son los más prósperos y los que ofrecen mayores oportunidades. Creo que una cooperación estratégica entre los EEUU y la Unión Europea es la mejor garantia para asegurar la paz y y la estabilidad, y para favorecer el desarrollo y la expansion de la democracia en el mundo. No hay alternativa creíble a esta relación. Nuestra unidad reafirma la paz y la estabilidad internacionales; en cambio, nuestras divergencias las hacen más vulnerables. Y quiero decir que a los europeos también nos hace más vulnerables, porque hace aflorar entre nosotros líneas divisorias, en el seno de la propia Unión Europea. Una agenda atlántica, positiva y abierta, ayudaría a preservar y reforzar nuestras relaciones atlánticas. Hay un amplísimo campo de trabajo, del cual quiero destacar cuestiones como: la lucha contra el terrorismo que constituye actualmente la mayor amenaza para la paz y la seguridad mundiales, la lucha contra las armas de destrucción masiva, la reconstrucción institucional y material de Iraq, la promoción de la paz y la democracia en Oriente medio, el fortalecimiento institucional o la extensión de la democracia en áreas del mundo como Iberoamérica. En el ámbito económico, recientemente he propuesto la creación de una gran zona económica, comercial y financiera atlántica para el año 2015. Esta zona sería un pilar central e insustituible para una economía global próspera y estable. Pues abriendo y profundizando el mercado atlántico contribuiremos al bienestar y al desarrollo y la prosperidad de los países menos avanzados. Queridos amigos: Tras las elecciones de junio, el Partido Popular Europeo seguramente volverá a ser el el Partido político más votado de la Unión. Eso implica una gran capacidad de influencia en la toma de decisiones, pero también una mayor responsabilidad que otros ante su futuro. La apuesta del PPE de cara al futuro es clara: convencer a nuestros ciudadanos de los beneficios de la integración europea. En este sentido estamos trabajando, y prueba de ello es el programa de acción y el manifiesto electoral que vamos a adoptar en este Congreso. El PPE ha sido en muchas ocasiones motor de la Unión Europea. El desarrollo de la Unión, desde su propio nacimiento hasta su ampliación al Centro y Este de Europa, no se puede entender sin la activa participación del PPE. Estoy seguro de que en el futuro continuaremos trabajando juntos a favor de una Unión Europea ágil, eficaz, y con fuerte presencia en el mundo. Queridos amigos: Llega el momento de la despedida. Desde mi elección como Presidente del Partido Popular en 1989, he asistido a las reuniones del Partido Popular Europeo. Juntos hemos trabajado y debatido sobre las grandes cuestiones europeas y de la actualidad internacional. Hemos buscado el consenso, superando nuestras diferencias en pro de un mundo mejor, basado en los valores que defendemos del humanismo, de la libertad, democracia y tolerancia. Durante este tiempo, hemos asistido juntos a momentos históricos en la construcción Europea: la caída del muro de Berlín, la reunificación de Alemania, la puesta en marcha del Euro y la reunificación de Europa con la ampliación de la Unión. Queridos amigos: Tal como me comprometí con los ciudadanos españoles antes de la llegada del Partido Popular al Gobierno de España, dejo la Presidencia del Gobierno tras 8 años de mandato. Quiero que sepáis que en Mariano Rajoy vais a encontrar un colega generoso y leal, comprometido con nuestras ideas y con nuestros valores. Yo guardaré siempre de las reuniones del PPE el mejor de los recuerdos y, sobre todo, los mejores amigos. Y por este Partido, que es el mío, seguiré trabajando con la misma ilusión que el primer día. Muchas gracias a todos. |
|
||||||||||||||||||||||||