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Press Release

EUROPA 2010
EL FUTURO ESTA EN EL CENTRO



LA EUROPA DEL 2010


La última década del siglo XX ha significado el triunfo de la libertad de la democracia y ha puesto de manifiesto la necesidad de instaurar una concepción política al servicio de la persona. La caída del muro de Berlín señala el fin de un período que al suprimir las libertades individuales, oprimió a millones de personas, condenándolas a la negación de sus derechos, a la desesperación y a la miseria.

Hoy, el avance de las libertades políticas y los adelantos de la ciencia y de la técnica han ensanchado el horizonte de nuestras vidas. La globalización es el escenario de nuestro futuro. Nuevas oportunidades se abren para todos. La política debe encauzar las reformas necesarias para que esas oportunidades sean aprovechadas por todos. Europa, un proyecto de convivencia democrática entre naciones, debe afrontar los nuevos retos para afianzar los valores de libertad y democracia sobre los que se asienta.


I. Del Euro al pleno empleo

El Euro ha significado un logro histórico. Los europeos compartimos hoy una moneda estable y un mercado único que nos ofrecen más oportunidades. El cumplimiento del Pacto de Estabilidad es necesario para asegurar el éxito del Euro, más crecimiento y más empleo. Pero todo ello no es suficiente. Es necesario emprender un proceso firme y sostenido de reformas para alcanzar en Europa el horizonte del pleno empleo.

En la búsqueda de nuevos empleos hay que devolver el protagonismo a la sociedad. La iniciativa individual es el motor del crecimiento. La reducción de la carga fiscal es el mejor instrumento para fomentar el dinamismo y la competitividad de la economía europea.

Debemos fomentar las diferentes modalidades de trabajo, en particular el trabajo a tiempo parcial, de forma que sea más fácil, tanto permanecer en el mercado de trabajo como reincorporarse a él. Las reformas tendrán éxito si, mediante el diálogo, son asumidas por los agentes sociales. La negociación social descentralizada es una respuesta adecuada a las exigencias de flexibilidad.


II. Una Europa abierta al mundo

El reencuentro de las naciones de nuestro continente en la Unión Europea es una de las mayores ambiciones de nuestro tiempo. La recuperación de las libertades por millones de europeos permite la adhesión de sus Estados a la Unión y su participación en el proyecto de integración europea. Es preciso realizar las reformas institucionales necesarias para incorporar a esos países cuanto antes a la Unión Europea cada vez más democrática, transparente y eficaz. La ampliación es una oportunidad histórica y un deber moral.

Sólo puede tener éxito una Europa abierta al mundo. Europa debe apostar por la liberalización y el incremento de los intercambios con países terceros y por reforzar los vínculos históricos que la unen con el resto del mundo. El aislamiento es la antesala del fracaso. Europa tiene una responsabilidad primordial en lograr un orden internacional basado en la libertad, en la seguridad, en la justicia y en la cooperación al desarrollo. Los europeos debemos fomentar con nuestra acción exterior el respeto a los derechos humanos, las libertades políticas y económicas y el desarrollo para lograr un incremento general del bienestar.

Europa debe asumir un papel más activo en las relaciones internacionales. Una Política Exterior y de Seguridad Común coherente y eficaz nos ayudará a defender mejor nuestros valores e intereses. Un papel más activo de la Unión en la seguridad internacional ayudará a reforzar el vínculo transatlántico que ha sido la base de la defensa de Europa durante más de medio siglo.


III. Los ciudadanos, en el centro de la Unión

Nuestra sociedad está experimentando profundas transformaciones en todos los campos. Ante ellas, reafirmamos el principio de que la persona es el centro de nuestra acción política.

Todas las familias merecen respeto y protección. Necesitamos soluciones para asegurar la compatibilidad entre la vida familiar y la profesional. Es preciso lograr equidad en el trato entre familias con hijos y parejas sin hijos. Necesitamos políticas eficaces que faciliten la maternidad, la adopción y el cuidado de los hijos, más allá de los incentivos fiscales para matrimonios. El acceso a la vivienda debe desempeñar un papel central en las políticas de apoyo a la familia.

Europa debe ser generosa para incorporar a nuestra sociedad a la personas que vienen a convivir y a trabajar con nosotros. Las actitudes discriminatorias, racistas o xenófobas no tienen cabida en la Europa abierta que anhelamos. La inmigración ordenada y la integración con plenos derechos de los nuevos europeos contribuyen al enriquecimiento de nuestra sociedad.

Nos enfrentamos al envejecimiento de Europa. Europa debe modernizar sus sistemas de bienestar si quiere garantizar en el siglo XXI los principios y valores que sustentan nuestro modelo social. Debemos garantizar una seguridad eficaz para los más débiles. Es preciso sanear financieramente nuestros sistemas de seguridad social. La jubilación es un derecho que debe adecuarse a la nueva esperanza de vida. La jubilación anticipada niega oportunidades de empleo y posibilidades de realización personal.

Los europeos exigen la creación de un verdadero espacio de libertad, seguridad y justicia. El terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada para traficar con personas no pueden beneficiarse de la desaparición de fronteras. Estamos comprometidos con la Carta Europea de Derechos Fundamentales.


IV. La Europa del conocimiento

La Europa del conocimiento reclama un nuevo protagonismo para la educación, y subraya la importancia y la necesidad de una formación a lo largo de toda la vida para todos los ciudadanos. El aprendizaje de otras lenguas facilitará la movilidad de profesores y estudiantes en la Europa del conocimiento.

Es esencial la introducción de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza. Ello implica la promoción activa del uso de ordenadores en las escuelas, el acceso a Internet garantizado para todos los estudiantes, y la preparación adecuada para moverse con facilidad en la red.

Es preciso reforzar la enseñanza de las humanidades como tronco vertebrador de los demás saberes científicos e instrumentales. Las orientaciones exclusivamente utilitaristas y subordinadas a demandas inmediatas encierran el riesgo de la deshumanización

Europa cuenta con una base científica y técnica en la que la excelen-
cia y la calidad son la regla. Pero este caudal no se difunde con la agilidad necesaria entre particulares y empresas. Europa no ha dado suficiente estímulo al espíritu emprendedor, verdadera clave de la sociedad conocimiento.

Europa debe aprovechar el extraordinario potencial emprendedor de sectores básicos, hasta ahora altamente regulados y con importantes ineficiencias. Estos sectores pueden y deben convertirse en motores de innovación y desarrollo. Igualmente, el comercio electrónico plantea un enorme potencial de crecimiento y empleo para nuestras economías. No debemos obstaculizar su desarrollo con una regulación burocrática innecesaria.



Tenemos la oportunidad de lograr en el horizonte del 2010 una Europa más dinámica, cohesionada y optimista. Para alcanzarla, es preciso acometer entre todos reformas adecuadas y devolver el protagonismo a la sociedad. Afrontar los retos del futuro es una oportunidad para reafirmar nuestra creencia en los valores de la democracia y de la libertad.


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