
Miércoles 24 de octubre de 2007
Discurso del Sr. José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PPE-DE, España),
en el Parlamento Europeo
Cumbre UE-Rusia
José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra, en nombre del Grupo PPE-DE. – Señor Presidente, esperemos, como recordaba la prensa, que el otoño portugués sea más cálido que la primavera rusa, refiriéndose a la Cumbre de Samara.
Yo creo que hay que seguir trabajando, como decía la Comisaria, por construir esa asociación estratégica con Rusia, pero el clima va a depender más de la temperatura de Rusia que de la Unión Europea. Un poco a la luz de lo que decía la Comisaria, sobre todo a la luz del nuevo papel que quiere jugar Rusia en la escena internacional y, especialmente, en lo que se refiere a la seguridad en el abastecimiento energético.
Pero hay una serie de premisas sobre las que hay que construir esta relación, señor Presidente. La primera es que cualquier decisión o cualquier acto contra un Estado miembro tiene que ser tomado como una decisión o un acto contra el conjunto de la Unión Europea.
En segundo lugar, señor Presidente, la Unión Europea tiene un compromiso indeclinable e inderogable con la causa de los derechos humanos, y tiene que ser muy firme en la defensa de estos postulados. En este sentido creo que hay que felicitarse de la decisión del Gobierno ruso de autorizar y dar finalmente los visados al Grupo de los Verdes para que se puedan reunir en Moscú.
Y, efectivamente, yo creo que constituye también un motivo de preocupación la declaración que se ha hecho, sobre la reciente cumbre de países ribereños del mar Caspio, de constituir una especie de frente amplio para, de alguna manera, hacer frente a las amenazas regionales e internacionales y a algunas posiciones en las Naciones Unidas.
Termino, señor Presidente. Defiendan, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio, con pragmatismo los intereses de la Unión Europea, construyan esa asociación, pero no olviden que hay que poner las cifras al servicio de los ideales, y recuerdo lo que decía un reciente —excelente, por cierto— artículo en el Economist en el que se recordaba que, en la Cumbre de Wiesbaden, el señor Putin le dijo a la Canciller Federal, señora Merkel, que en ese lugar Dostoievski había perdido a la ruleta.
Yo espero que en Portugal la Unión Europea tenga más suerte que el escritor ruso en Wiesbaden.