български Español Čeština Dansk Deutsch Ελληνικά English Eesti keel Français Italiano Latviešu Lietuvių kalba Magyar Malti Nederlands Polski Português Română Slovenčina Slovenščina Suomi Svenska

Discursos

up one level
Discurso del Sr. Íñigo Méndez de Vigo (PPE-DE, España),
en el Parlamento Europeo,
Miércoles, 31 de Mayo de 2006


Debate sobre el futuro de Europa, con la participación del Primer Ministro belga, miembro del Consejo Europeo




Íñigo Méndez de Vigo (PPE-DE). – Señor Presidente, me decía el otro día en mi país un gran europeísta —Fernando Álvarez de Miranda— que el problema de los europeos es que han perdido la ilusión por Europa. Y es verdad: los europeos muchas veces lo somos sin saberlo, y no nos damos cuenta de los grandes avances que ha hecho la Unión; no se los atribuimos a Europa y, en cambio, achacamos a la Unión nuestras pequeñas frustraciones.

Y ahora estamos en este período de reflexión, intentando demostrar que Europa funciona. Y muchas veces —y usted lo ha dicho con un ejemplo— no sé si estamos haciendo lo correcto. Porque, por ejemplo, decimos que Europa tiene que legitimarse creando puestos de trabajo; pero ¿tiene Europa —la Unión Europea— los instrumentos para crear empleo, o esos son unos instrumentos nacionales? Si nos ponemos unos objetivos que no dependen de la Unión, sino de los Estados miembros, y no los conseguimos, las consecuencias las pagará la Unión.

Por lo tanto, señor Verhofstadt, le voy a proponer —y usted puede hacerlo, porque es el Primer Ministro de su país— que haga un día la siguiente prueba, para mostrar cómo sería la vida de los ciudadanos si no existiera Europa: usted podría, por ejemplo, el 29 de mayo, o el 1 de junio, instalar puestos fronterizos entre su país y Francia y entre su país y los Países Bajos, y poner en esos puestos fronterizos a agentes de aduana, y que éstos pidieran a los ciudadanos franceses o neerlandeses el pasaporte, y les dijeran que el seguro de automóvil francés no valía en Bélgica, y que tenían que sacarse la carta verde.

Y, por ejemplo, un día —sólo un día—, implante usted el franco belga, y que el euro no valga en Bélgica y se tengan que cambiar los euros; y que, cuando los ciudadanos franceses y neerlandeses vuelvan de su hermoso país, señor Presidente, esos agentes de aduana les obliguen a rellenar un formulario con las mercancías que han comprado en su país.

Así verán, señor Presidente, lo que es la Unión Europea.

(Aplausos)






EPP-ED TV Upcoming Events