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DiscursosDiscurso del Sr. Hans-Gert Poettering,
Presidente del Grupo PPE-DE en el Parlamento Europeo, Miércoles, 7 de septiembre de 2005 Libertad y seguridad Hans-Gert Poettering, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Señorías, no podemos considerar los infames atentados terroristas cometidos en Londres el 7 de julio como otra cosa que no sea un ataque contra nuestra civilización occidental y nuestros ideales compartidos de democracia, derechos humanos, libertad y paz. En nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, quiero expresarle, en su capacidad de Presidente británico en ejercicio del Consejo, nuestra condolencia a las víctimas y también nuestro profundo sentimiento de solidaridad. Cuando nos llegaron las noticias en la Conferencia de Presidentes, lugar donde nos encontrábamos en ese momento, nos impresionó profundamente el modo en el que los ciudadanos de Londres respondieron con sabia determinación y calma y reanudaron algo parecido a su vida normal. Eso es lo que tenemos que hacer para negar al terrorismo cualquier oportunidad de destruir nuestra civilización occidental, y por ello quiero rendir homenaje a los ciudadanos de Londres. Los atentados terroristas de Londres son los últimos de una serie de sucesos terribles, como los de Nueva York y Washington, Bali, Casablanca, Estambul, Madrid el 11 de marzo de 2004, Beslán hace un año y otros. El debate de hoy debe dejar claro, como es su objetivo, que no flaquearemos en nuestros esfuerzos por librar la guerra contra el terrorismo con palabras y hechos y con la mayor determinación. Aunque el Parlamento Europeo, la Comisión y los Estados miembros se han acercado recientemente a un enfoque común para combatir el terrorismo, el problema es que muchas de las medidas adoptadas no se han incorporado debidamente a las leyes de los respectivos Estados miembros, ni estos las han aplicado dentro de los plazos estipulados. Por ello, insto a la Comisión y a la Presidencia del Consejo a que hagan todo lo posible para mejorar esa situación. Ya en 2001 el Parlamento Europeo definió la función que debía desempeñar la Unión Europea en la guerra contra el terrorismo. El señor Watson, que en ese momento era Presidente de la comisión competente, elaboró aquel informe, al igual que los informes de 2002 sobre la orden de detención europea y el concepto común de terrorismo. El 7 de junio, hace tan solo unas semanas, aprobamos un paquete bastante amplio de ocho informes sobre antiterrorismo. Sabemos –y tanto el Presidente en ejercicio del Consejo como el Comisario lo han afirmado en sus intervenciones– que Europa tiene que actuar unida en la lucha contra el terrorismo desde dentro y desde fuera. Sin duda, eso significa que los Estados miembros deben trabajar juntos estrechamente, pero también, y en particular, que las instituciones de la Comunidad Europea deben tomar medidas. La guerra contra el terrorismo es, sobre todo, una lucha intelectual y política, porque el objeto del terrorismo es destruir el orden social libre en el que vivimos; por esa razón no puede coexistir con la democracia. Si la democracia pretende responder a los atentados terroristas, eso requiere ni más ni menos que hagamos uso de todos los medios legales que tenemos a nuestro alcance. Estoy totalmente convencido de que la guerra contra el terrorismo se ganará únicamente si luchamos dentro de los límites de nuestra democracia y de nuestro Estado de derecho, sobre todo de la legislación internacional. De esto se desprende que no deben existir zonas sin ley a la hora de combatir el terrorismo, pero significa también que ahora debemos considerar como nuestra tarea común garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos dondequiera que podamos. Después de la Segunda Guerra Mundial, a través del proceso de integración europea, la Unión Europea obtuvo resultados muy positivos en términos de la prosperidad garantizada a los ciudadanos. Ahora una de las tareas principales de esta Unión Europea es, mediante la acción conjunta, proporcionarles más seguridad. Cuanto más éxito tengamos –me refiero a la Presidencia británica del Consejo, a la Comisión, a todos nosotros juntos– en garantizar la seguridad de los ciudadanos frente al terrorismo y la actividad criminal, más aceptación tendrá, a su vez, la Unión Europea. Así que tomemos todos medidas con una base verdaderamente común. Lo que tengo que decirle al mundo islámico es que el terrorismo, en la mente de aquellos que lo propagan y se implican en él, suele tener vínculos y motivaciones religiosas. Justificarlo en esos términos es pervertir el islam. En los últimos años, he visitado unos veinte Estados islámicos, cuya mayoría de ciudadanos y cuyos Gobiernos quieren la paz y no un choque de civilizaciones. Así que, por favor, no caigamos nunca en el error de identificar el terrorismo justificado en términos islámicos con el islam en su conjunto. Por el contrario, lo que queremos es trabajar con los Estados islámicos, en paz y en colaboración. Ahora nuestra tarea común es hacer algo real y tangible. Mi colega, el señor Mayor Oreja, nuestro coordinador, el señor Klamt, y el señor Kirkhope harán más declaraciones al respecto, de carácter eminentemente práctico. Lo que importa ahora es no contentarnos con las palabras, sino hacer lo que ha de hacerse, con el Parlamento, la Comisión y el Consejo actuando juntos. Tenemos que dejar claro que estamos dispuestos a entablar un diálogo con todos aquellos que buscan resolver los problemas por la vía pacífica, pero también a declarar la guerra a los enemigos de la paz. Nuestra determinación no puede flaquear y por ello espero que nuestra causa común contra el terrorismo –que, señor Presidente en ejercicio del Consejo, es también suya, de la Comisión y nuestra– tenga éxito. (Aplausos) |
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