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DiscursosDiscurso del Sr. Hans-Gert Poettering,
Presidente del Grupo PPE-DE en el Parlamento Europeo, el 11 de Enero 2005 Constitución para Europa Poettering (PPE-DE), en nombre del Grupo. –(DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, Señorías, hemos recorrido un largo camino y los que fuimos diputados también en la anterior legislatura recordaremos cómo debatimos el Tratado de Niza en esta Cámara. En esa ocasión, muchos de nosotros no estábamos satisfechos con ese Tratado, y afirmamos que nuestra posición sobre el mismo dependería en última instancia del nuevo método de reforma que podíamos tener en el futuro y de las modificaciones que se realizaran en el proceso de reforma. El resultado está ante nosotros: el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Al contrario que en diciembre de 2000, cuando debatimos el Tratado de Niza sin la presencia de los países centroeuropeos –Estonia, Letonia y Lituania, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Eslovenia, sin olvidar a Malta y Chipre–, ninguno de los cuales se había integrado todavía en la Unión, me parece especialmente satisfactorio que hoy, el día en que debatimos la Constitución, tengamos entre nosotros a estos países, sobre todo a los que fueron comunistas. Creo que es un maravilloso símbolo del futuro que compartimos en el continente europeo. Quisiera dar sinceramente las gracias al señor Corbett y al señor Méndez de Vigo por el excelente trabajo que han hecho conjuntamente con la Comisión de Asuntos Constitucionales, así como a todos los que les han ayudado. Hoy, quisiera agradecer también su trabajo al Presidente de la Convención, el señor Giscard d’Estaing, que en ocasiones fue objeto de muchas críticas, pero si no hubiera hecho lo que hizo, probablemente hoy no tendríamos esta Constitución, así que el señor Giscard d’Estaing se merece nuestro más caluroso agradecimiento. (Aplausos) Somos el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos. El Partido Popular Europeo tiene 128 diputados, de los que 40 escaños corresponden a los Demócratas Europeos. Hablo en nombre de la parte de nuestro Grupo compuesta por el PPE cuando les aseguro que vamos a decir «sí» sin reservas a esta Constitución, mientras que los Demócratas Europeos de nuestro Grupo tienen derecho a exponer sus propias posiciones. Una constitución necesita valores. Casi tan importantes como los procedimientos son los valores que nos unen, puesto que si no somos conscientes de los valores, no tendremos cimientos sobre los que construir la acción política. Nos complace que se hayan incluido muchos de nuestros valores, que nosotros consideramos cristianos: la dignidad humana, la dignidad de los mayores, el valor de los niños. Creo que es especialmente acertado que los niños se mencionen expresamente en la Constitución, porque, sin niños, este continente no tiene futuro; que hayamos descrito nuestros valores y prohibido la clonación; que se haga referencia a nuestros principios: el Estado de Derecho, la democracia, la subsidiaridad y la solidaridad. Todo esto nos ha convencido para votar «sí» a esta Constitución. Sin embargo, no quisiera negar que muchos de nosotros habrían acogido con agrado una referencia a Dios en la Constitución, porque afirma que nuestras capacidades humanas no son infinitas. También nos hubiera gustado que se incluyera una referencia a nuestra herencia judeocristiana, puesto que, en una época en la que es tan necesario el diálogo con las culturas del mundo –sobre todo con el mundo islámico– creo que es importante que sepamos cuáles son nuestras raíces y que nuestra evolución cultural y religiosa debería mencionarse en la Constitución. Aunque es cierto que eso no está en la Constitución, toda constitución es un compromiso, así que vamos a decir «sí» a esta Constitución porque refleja nuestros valores. También es lógico que una constitución incluya una descripción de la estructura constitucional de la Unión Europea, y creo que esta en concreto lo hace con maestría, ya que habla en términos de identidad nacional. Europa no es un crisol, ni tampoco debe convertirse en un superestado; al contrario, su riqueza radica en su diversidad, que empieza en nuestras localidades y comunidades, donde viven personas, y en las regiones. Nuestros Estados nacionales tienen sus propias identidades. Tenemos un Tratado Constitucional que declara que la Constitución emana de los Estados nacionales. Somos ciudadanos de Europa precisamente por nuestra propia nacionalidad y, por lo tanto, la libertad de organización de las autoridades locales se estipula de forma explícita en la estructura subsidiaria de la Unión. Creo que eso es un enorme acierto. Jean Monnet, el primer Ciudadano Honorario de Europa, dijo en una ocasión que nada es posible sin la gente, y que nada dura sin instituciones, y esa frase es perfectamente aplicable a la actualidad. Si no tenemos valores, que son la base de todo, y si esos valores no se expresan en las instituciones que los encarnan, es imposible ponerlos en práctica. Por eso me parece bien que sigamos los consejos de Jean Monnet y sigamos el camino que nos lleva a Europa como comunidad, y, mis queridos amigos –me disculpo por usar una expresión vigente en mi propio partido, pero, como estamos hablando de la Constitución, en cierta forma estamos todos unidos como si fuéramos uno, aunque es cierto que no debemos negar nuestras diferencias–, la Unión Europea no debe funcionar mediante el intergubernamentalismo o la cooperación entre gobiernos ni ahora ni en el futuro. La Europa del futuro debe basarse en el método comunitario y en la acción comunitaria de las instituciones europeas. Lo que eso significa para nosotros es que necesitamos un Parlamento Europeo fuerte, que sea un símbolo de la democracia, que debe actuar en términos de igualdad en todos los aspectos que afecten a la legislación europea; que necesitamos una Comisión fuerte, legitimada por su elección por el Parlamento Europeo y, por lo tanto, por los representantes elegidos a su vez en los comicios europeos; y que necesitamos un Consejo de Ministros cuyas acciones sean transparentes. Quisiera concluir mi intervención diciendo que buena parte del contenido de la Constitución es un programa que todavía debe convertirse en realidad. Un ejemplo de ello es el artículo 750, en el que se establece que debemos vivir como buenos vecinos con los pueblos de Europa con una vocación europeísta, y estoy pensando en Ucrania. Otro ejemplo es la política exterior, un ámbito en el que no podemos permitirnos hablar con dos o tres voces, sino que tenemos que actuar de forma conjunta. Por eso, no son los Estados miembros de la Unión Europea, como tales, los que deben intentar entrar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sino la Unión Europea en su conjunto, si es que queremos que sea un agente internacional en la esfera de los derechos humanos y la democracia. Es la Unión Europea como tal la que debe estar representada en las Naciones Unidas. Todavía nos queda mucho por hacer. Hablo en representación de mi Grupo cuando digo que espero que esta Constitución obtenga un amplio apoyo, no solo en esta Cámara, sino también en todos los Estados miembros, porque esta Constitución es el medio por el que conseguiremos que el siglo XXI sea un siglo de libertad, democracia y paz en Europa. (Aplausos) |
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