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Discursos

up one level
Discurso del Sr. Hans-Gert Poettering,
Presidente del Grupo del PPE-DE
en el Parlamento Europeo
Miércoles 10 de marzo de 2004


Preparación del Consejo Europeo (Bruselas, 25/26 de marzo de 2004) - Seguimiento de la CIG



Poettering (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señor Presidente en ejercicio, Comisario, Señorías, permítanme empezar dirigiendo unas palabras al Presidente en ejercicio en nombre de mi Grupo para expresar nuestro más sincero reconocimiento y admiración por la forma en que el Gobierno irlandés está llevando la Presidencia del Consejo. Está trabajando con buena voluntad, perseverancia, discreción y eficacia. Pienso que este es un buen ejemplo de la forma en que incluso nuestros países menos poblados pueden alcanzar un gran progreso político. Señor Presidente en ejercicio, acojo con sumo agrado su declaración de que, si estuviera en manos de la Presidencia irlandesa, a ustedes les gustaría llevar la Conferencia Intergubernamental a feliz término durante su mandato. Ello confirma nuestra impresión de que su Presidencia está dando lo mejor de sí.

Permítame decir, en nombre del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócratas-Cristianos) y Demócratas Europeos, que estamos muy satisfechos con el hecho de que las cosas hayan empezado a moverse y de que dicho movimiento se haya extendido a cuestiones que todavía no se han resuelto, en especial la cuestión de la doble mayoría. Por mi parte, yo siempre he instado al Gobierno alemán a ser flexible y a mirar hacia delante. Ello está ocurriendo en estos momentos y debo reconocerlo de forma clara. Pero los esfuerzos del Gobierno alemán deben verse acompañados por esfuerzos similares por parte de otros de Gobiernos. Este no es el lugar ni el momento para culpabilizar a nadie de los errores cometidos o de una rigidez obstructiva; ha llegado la hora de que todos los Gobiernos contraigan compromisos, y les alentamos a que así lo hagan.

Hay mucho en juego; el Presidente del Consejo ha hablado de peligros –así es como se han traducido sus palabras en mi lengua–, de modo que es importante que recordemos qué es lo que queremos lograr por medio de la Constitución. En el preámbulo, en la Carta de los Derechos Fundamentales, se describen nuestros valores europeos. Las funciones y responsabilidades del Parlamento Europeo se describen en el proyecto de Constitución. Sus disposiciones representan un gran salto adelante para el Parlamento Europeo, la democracia y el parlamentarismo en Europa.

La actividad legislativa del Consejo de Ministros se hará más transparente, aunque no logremos el consejo legislativo que solicitamos. De acuerdo con las propuestas de la Convención, la Comisión se designará de tal forma, siendo su Presidente propuesto por los Jefes de Estado o de Gobierno, que su composición refleje los resultados de las elecciones europeas. Se trata realmente de un gran progreso, porque permitiría a la ciudadanía de la Unión Europea influir en la naturaleza de la Comisión a través del voto. Aunque nos damos perfectamente cuenta de que todavía no se trata de un derecho aplicable, abogamos por la introducción de una medida de este tipo a tiempo para las elecciones europeas de este año. Ello significaría que, cuando los Jefes de Estado o de Gobierno tuvieran que proponer a un Presidente de la Comisión, tuvieran en cuenta el resultado de las elecciones europeas. Esto coincide con los principios democráticos, es una solución justa que no está motivada por consideraciones partidistas, sino que se trata de una cuestión de principio. Señor Presidente en ejercicio, cuando llegue el momento de discutir bajo su Presidencia la candidatura de Presidente de la Comisión, le rogamos que tomen en consideración en sus deliberaciones el resultado de las elecciones europeas.

Debemos recordar los grandes esfuerzos realizados antes de que se materializara la propuesta de la Convención. Quiero reiterar mi agradecimiento a los dos representantes del Parlamento, Klaus Hänsch y Elmar Brok, por su gran labor y, por supuesto, a Valéry Giscard d’Estaing por su presidencia de la Convención, así como a todos los diputados de nuestro Parlamento y de los Parlamentos y Gobiernos nacionales que han contribuido al proyecto de Constitución. No podemos permitir que este enorme esfuerzo termine ahora en un fracaso.

Recuerdo perfectamente cómo el Presidente de la República Francesa, en su calidad de Presidente del Consejo Europeo, nos expuso el Tratado de Niza en diciembre de 2000 y cómo, en su respuesta a nuestras críticas sobre el resultado de la Cumbre de Niza, hizo una declaración de intenciones. El primer paso hacia la creación de la Convención sobre el Futuro de Europa se tomó cuando el Presidente francés se mostró de acuerdo en que existía la necesidad de considerar la introducción de un nuevo método de reforma de la UE, y el siguiente paso fue la Declaración de Laeken y el trabajo con el que todos ya estamos familiarizados. Este trabajo no debe ser en vano.

A partir del 1 de mayo seremos una Comunidad de 455 millones de personas. Necesitamos unos fundamentos jurídicos claros y firmes para el futuro de la Unión Europea, de forma que toda esta estructura pueda mantenerse unida. En el centro de la Constitución encontramos los medios por los que podemos ponernos de acuerdo sobre los métodos comunes y resolver pacíficamente conflictos de intereses y controversias. En resumen, todo lo que pretende la Constitución es un futuro en paz para nuestro continente, y es un proyecto que no podemos permitir que fracase.

Señor Presidente en ejercicio, le deseo mucho éxito y espero que pueda recoger los frutos de todos estos esfuerzos antes del fin de su Presidencia.

(Aplausos)



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