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Ansprachen

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Discurso del Sr. Fernández Martín, (Grupo del PPE-DE, España)
en el Parlamento Europeo
el 17 de Diciembre 2003


Papel de la Unión en la prevención de conflictos en África, en particular en la aplicación del Acuerdo Linas-Marcoussis en Côte d'Ivoire




Fernández Martín (PPE-DE). – (ES) Señor Presidente, desgraciadamente la crisis en Costa de Marfil hace que hoy tengamos que ocuparnos nuevamente de este país -que en un tiempo no muy lejano fue un ejemplo de estabilidad política-, de su progreso económico y de las condiciones de vida de sus habitantes.

Seis grupos políticos de esta Cámara patrocinamos una resolución, que aprobaremos seguramente esta misma mañana, en la que fundamentalmente pedimos la estricta aplicación del Acuerdo Linas-Marcoussis como el camino más seguro para conseguir el restablecimiento del Estado de Derecho y la convivencia pacífica de todas las partes en conflicto.

Estoy absolutamente de acuerdo con el Comisario, Sr. Nielson, que acaba de afirmar que todos los esfuerzos están condenados al fracaso si las partes en conflicto no dan muestras claras de buena voluntad para alcanzar esos acuerdos y convivir en paz unos con otros.

Debo decir que esta falta de vocación o capacidad para el acuerdo entre ellos me parece que es el obstáculo más grave al que nos enfrentamos para alcanzar la paz en Costa de Marfil.

Hace unos meses, este Parlamento visitó el país y nos entrevistamos con representantes de toda la sociedad civil, de las autoridades y de la oposición. Lo que vimos no fue, en todos los casos, un ejemplo de buena voluntad para solucionar la crisis. Es bien sabido que el Acuerdo Linas-Marcoussis no fue aceptado con satisfacción por importantes sectores de la sociedad marfileña. Cuando el Sr. Gbagbo regresó a Abiyán, fue recibido con unas multitudinarias manifestaciones de protesta contra los acuerdos que él mismo había aceptado -luego nos dijo que no los había firmado, en una especie de doble lenguaje que a mí me pareció poco aceptable-.

Dentro del propio Gobierno, alguno de los ministros representantes de lo que podríamos calificar como el "sector rebelde" hizo una clara demostración de lo que es ser rebelde. Sus palabras no fueron nada amistosas con la otra parte del Gobierno del que él mismo formaba parte.

El propio Sr. Gbagbo, que fue muy amable y muy simpático y que, en el curso de una comida a la que fuimos invitados en el mismo palacio presidencial, nos informó de su visión del problema, dijo cosas en presencia de muchos de los que estábamos allí -no menos de 10 o 15 personas- que creo que no apuntan en la buena dirección, como, por ejemplo, que tenía que fortalecer su ejército y que tenía proyectos para comprar algún material militar en países del Este. Nos parece que eso es contrario a la buena dirección.

Hay otros ejemplos, como la cuestión étnica, que, como decimos en la resolución, no está en la base del conflicto y que probablemente no sea la única causa. Pero debo decir que esta cuestión de la etnicidad y la ciudadanía marfileña estuvo presente en todas las entrevistas -varias docenas-, en las que ninguno de nuestros interlocutores dejó de hablar de los problemas planteados por los miles, cientos de miles de personas procedentes -sobre todo- de Burkina Faso que crean problemas y que son víctimas -en muchos casos ellas mismas- de la violencia.

Por lo tanto, creo que debemos seguir haciendo todos los esfuerzos por el cumplimiento del Acuerdo Linas-Marcoussis, estableciendo una mayor coordinación entre todas las partes con la CDA, las Naciones Unidas y la propia Unión Europea. Pero visto lo que vimos, y explicado lo que en pocas palabras he resumido, no puedo ser muy optimista con el futuro inmediato de aquel país que tanto necesita de la paz.




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