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Discursos


Discurso del Sr. Hans-Gert Poettering,
Presidente del Grupo del PPE-DE
en el Parlamento Europeo
Miércoles, 14 de marzo de 2001


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Proceso de seguimiento de Niza


Poettering (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, señora Presidenta del Consejo, señor Presidente de la Comisión, señor Comisario Barnier, estimadas y estimados colegas, nuestro Grupo acoge con gran satisfacción la oportunidad de celebrar esta mañana este debate con la Comisión y el Consejo. En efecto, a nadie se le escapa que el Parlamento y sobre todo nuestro Grupo coinciden en gran parte con la posición de la Comisión en relación con estos temas, lo cual también es muy importante, a mi parecer, para el éxito de nuestro empeño común.

También quiero manifestarle, no obstante, señora Presidenta del Consejo –después de los roces esporádicos que quizá se han producido en las últimas semanas, cosa por otra parte muy comprensible y del todo habitual en el ámbito de la política–, mi especial reconocimiento y mis respetos por el tono y el clima que ha introducido esta mañana en el debate. Yo creo que esta actitud puede constituir una buena base para el futuro de Europa y para la colaboración entre las instituciones, si las palabras van seguidas también de los hechos.

Sin embargo, antes de dirigir la mirada al futuro, yo quisiera añadir algo; concretamente, quiero expresar un ruego, que ahora mismo se dirige a la Presidencia sueca, pero que también está dirigido al Consejo, al que ésta representa en estos momentos. Suecia es famosa y nosotras la valoramos por la transparencia, la sinceridad que caracterizan a su simpático país. Yo les pido, sin embargo, que también apliquen esta actitud básica de sinceridad y transparencia a promover algún cambio en el Consejo y mejorar la transparencia en su relación con las demás instituciones.

(Aplausos)

No lo digo como una crítica, sino que tan sólo describo una realidad. Yo les pido que aprovechen su Presidencia, no sólo para impulsar cambios administrativos, sino también para tomar la iniciativa y promover una mayor transparencia, una mayor publicidad y también –no lo digo como una crítica contra Suecia– una mayor presencia del Consejo aquí, en el Parlamento Europeo. Ayer echamos en falta la presencia del Consejo –y no se trata de una crítica contra la Presidencia sueca– en el momento de adoptar una resolución y algunas decisiones legislativas. Nos hubiese gustado poder escuchar la opinión del Consejo y, por consiguiente, nuestra Presidenta va a negociar con el Consejo, con el apoyo de la Asamblea, unas nuevas normas que nos permitan garantizar una mayor presencia del Consejo aquí, en el Parlamento Europeo. Sin duda no es excesivo pedir, esperar, que una Presidencia que sólo dura un semestre no asista sólo a una de las sesiones plenarias, sino a dos o tres, con el fin de que podamos debatir sobre las tareas comunes.

(Aplausos)

Pasando ahora al tema del proceso de seguimiento de Niza, en primer lugar, es preciso encarar con sinceridad el futuro. Niza no fue un gran éxito, no voy a insistir ahora en ello, pero tenemos que reconocerlo. Por esto, yo mantengo una posición crítica en este aspecto, pero sólo en este aspecto, en relación con una carta del Primer Ministro sueco fechada el 7 de marzo, que por lo demás acojo con gran satisfacción, en la que manifiesta que Niza ofrece una base institucional muy sólida para el futuro de la Unión Europea. Nosotros creemos que no es así y vamos a seguir criticándolo en este aspecto. También les rogamos que tengan el valor de decirlo, como hizo el Presidente de Francia, Chirac, cuando manifestó y explicó aquí, en su calidad de Presidente del Consejo, que la Conferencia Intergubernamental ha dejado de ser el medio adecuado para impulsar una reforma de la Unión Europea. Todos los Gobiernos de la Unión Europea deben reconocer este hecho y cuando lo hayan reconocido, entonces podremos decidir también la metodología adecuada. A ésta voy a referirme a continuación.

He escuchado con satisfacción, señora Presidenta –el hecho de que me dirija menos explícitamente al Comisario Barnier se debe que coincidimos en gran medida con él–, que mantienen ustedes una posición abierta en cuanto a la metodología, incluida la de una convención. Me complace poder anunciarle que nuestro partido, el Partido Popular Europeo, ha propuesto, por iniciativa de nuestro Grupo parlamentario en esta Cámara, la celebración de una conferencia preparatoria que presente a continuación una propuesta a los Gobiernos. Dicha conferencia debería iniciar sus trabajos en 2002. La metodología se tendría que decidir bajo su Presidencia, pero es importante que ya empiecen a allanar un poco el camino con vistas al Consejo de Laeken. Allí se tendrán que adoptar decisiones. Nosotros creemos que una conferencia preparatoria, integrada por diputados del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales, miembros de los Gobiernos y otras personalidades, sería un instrumento transparente.

Se ha hablado mucho de un denominado comité de dirección. Éste tendría sentido si constituyese algo así como la presidencia de dicha conferencia, pero plenamente integrado en la misma, y el papel del presidente o presidenta sin duda también sería importante, como ya ocurrió en el caso de la Convención sobre los Derechos Fundamentales, bajo la presidencia del ex­Presidente federal alemán Roman Herzog. Si queremos alcanzar un buen resultado, la metodología debe ser razonable.

Quisiera añadir una observación en lo que se refiere a los plazos –coincido plenamente con el Comisario Barnier en cuanto al fondo–: la conferencia podría iniciar sus trabajos en 2002 y trabajar hasta otoño de 2003, para presentar entonces una propuesta a los Gobiernos. A continuación –a ser posible antes de finales de 2003, sin esperar a 2004–, se debería convocar una conferencia de los Gobiernos que expresase en un breve plazo su opinión sobre la citada propuesta, de manera que para la primavera de 2004, bajo la Presidencia irlandesa, se dispusiese de un nuevo tratado listo para firmar, evitando así una excesiva coincidencia con la campaña de las elecciones europeas, así como con la fase final del mandato de la Comisión.

Para acabar, un último comentario, señora Presidenta: usted se ha referido a la metodología comunitaria y ha mencionado a Robert Schuman. Yo le agradezco mucho que haya recordado a uno de los grandes precursores de Europa y también de nuestro Grupo, pues él fue el defensor del método comunitario, que beneficia justamente a los países pequeños. En efecto, cuando los países grandes deciden por su cuenta a escala intergubernamental, los pequeños quedan anulados, y por esto es importante que adoptemos la metodología comunitaria. Europa debe ser fuerte, Europa debe tener capacidad de actuación, Europa debe ser democrática y transparente, y si siguen el ejemplo de Robert Schuman, habrán tomado el buen camino.

(Aplausos)



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